No hay mal que dure cien años ni hay idiota que lo soporte. No tengo siete vidas como un gato y es hora de que me de cuenta; Que no estoy sola. Que hay alguien esperando por mi en cualquier sitio. Con cosas nuevas para ofrecer, con mil locuras. Dispuestos todos a realizar lo irrealizable. Que tengo mucha vida por delante. Trato de pegarle un borron a todo lo que en su tiempo me robo una sonrisa. Quiero recuperar el ritmo y ya no acelerarme con estupidas prisas.